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Evil Dead (2013)

Desde hace años soy fan del terror, pero pocas películas me han dejado tan tenso como Evil Dead (2013). Cuando la vi por primera vez, sentí que estaba frente a una de esas experiencias que no solo te asustan… sino que te desgastan emocionalmente. Y, aun así, la disfruté de principio a fin.

La película comienza con un grupo de amigos que viaja a una cabaña apartada en el bosque para ayudar a Mia, una chica que intenta superar su adicción. Ese detalle, desde el inicio, ya le da un toque mucho más humano que otras historias del género. No son simplemente jóvenes divirtiéndose; están ahí porque la aman, porque quieren salvarla. Y justamente por eso, lo que ocurre después duele más.

Lo primero que me atrapó fue la estética de la película. Esa cabaña deteriorada, llena de polvo, con una energía pesada que parece flotar en el aire… es casi un personaje más. Desde los primeros minutos, sentí que algo estaba “mal”, incluso antes de que los personajes encontraran el Necronomicón. El ambiente por sí solo ya te prepara para lo inevitable.

Cuando descubren el libro, envuelto en alambre de púas y piel, supe que todo se iba a ir en picada. Y aun así, ver cómo uno de ellos decide abrirlo y leerlo fue desesperante. No fue el típico “personaje tonto que quiere morirse”; la película te muestra esa curiosidad peligrosa, ese impulso humano de querer entender lo prohibido. Y esa decisión desata un infierno.

La transformación de Mia es, sin duda, uno de los puntos más fuertes de la película. Su cambio es progresivo, brutal y profundamente perturbador. Esa mezcla de sufrimiento real por su abstinencia y la posesión que la va consumiendo crea un terror que se siente demasiado cercano. Hay escenas suyas que todavía recuerdo con claridad, no solo por lo impactantes, sino por lo desgarradoras que resultan.

Una escena que me dejó literalmente sin parpadear fue cuando Mia, ya influenciada por la presencia maligna, mira fijamente a la cámara desde el sótano. Esa sonrisa torpe, esos ojos oscuros llenos de algo que no es humano… fue una de las imágenes más inquietantes que he visto. Sentí el corazón acelerarse como si estuviera en esa cabaña con ellos, atrapado, sin salida.

El uso del gore en Evil Dead (2013) es impresionante, pero no exagerado por simple show; cada corte, cada herida, cada deformación tiene peso. La película no te deja descansar. Todo es visceral, cruel y directo, como si quisiera recordarte que el mal en esta historia no juega: destruye.

Lo que más me sorprendió es que, a pesar de la violencia, la película tiene una emoción muy fuerte en su centro. Ver a los personajes luchar no solo contra la entidad, sino contra su propia desesperación, es tenso y desgarrador. No son héroes; son personas comunes tratando de sobrevivir a algo que no entienden.

El clímax es una locura total. Sangre cayendo del cielo, gritos, posesiones, desesperación absoluta. La protagonista enfrentando lo imposible en un enfrentamiento final que todavía me acelera el pulso solo con recordarlo. La película va subiendo la intensidad hasta niveles que muy pocas cintas modernas logran alcanzar. Y cuando crees que no puede ponerse peor… se pone peor.

Pero entre todo ese caos, hay un silencio final, un respiro que parece darte calma… aunque no del todo. Porque Evil Dead (2013) no es una película que cierre con seguridad ni con paz. Deja una pregunta suspendida en el aire, como si algo hubiera quedado abierto. Algo que no debería seguir vivo… pero que tal vez sí lo está.

Y te lo digo sinceramente: si te gustan las películas de terror que van directo al corazón del miedo, que no se guardan nada y que te dejan pensando incluso después de terminar, Evil Dead (2013) es una experiencia obligada. Es oscura, intensa, grotesca y emocional.

Te recomiendo esta película; de verdad vale la pena que la veas, aunque te advierto… después de verla, cualquier cabaña en el bosque ya no volverá a sentirse igual. Y mucho menos un libro viejo, aunque esté completamente cerrado. Porque nunca sabes qué podría querer despertar.

véala aquí: prime video