Deadpool 2 (2018)
Cuando vi Deadpool 2 (2018) por primera vez, pensé que sería simplemente una versión más ruidosa y exagerada de la primera entrega. Y sí… es más ruidosa, es más exagerada, y también muchísimo más absurda. Pero lo que no esperaba —y lo que terminó enganchándome desde los primeros minutos fue encontrar una historia con un trasfondo emocional más profundo, una evolución honesta del personaje y un humor que, pese a volverse todavía más salvaje, nunca pierde esa chispa que hizo tan especial la primera película.
Ryan Reynolds regresa con una comodidad absoluta en el papel. Lo ves, y sientes que es Deadpool. Esa mezcla perfecta entre sarcasmo, ternura y caos lo vuelve irresistible. Esta vez, la película arranca de una forma oscura: Wade está emocionalmente roto, y aunque intenta ocultarlo con sus chistes constantes, es evidente que está viviendo una transición dolorosa. Y ahí fue cuando me atrapó. Deadpool 2 no solo quiere que rías… también quiere que sientas.
La llegada de nuevos personajes refresca completamente el tono. Cable, interpretado con una dureza impecable por Josh Brolin, es un antagonista complejo, frío y letal, pero con motivos que te hacen empatizar con él mucho más de lo que imaginaba. Su presencia contrasta de manera brillante con la personalidad caótica de Wade. Cada enfrentamiento entre ellos se siente intenso, inteligente y lleno de ese humor que caracteriza a la franquicia.
Por otro lado, Domino se convirtió rápidamente en uno de mis personajes favoritos. Su “suerte” como superpoder que en papel suena ridículo termina siendo uno de los recursos más creativos y entretenidos de toda la película. Ver cómo todo a su alrededor se acomoda de forma conveniente es tan absurdo como espectacular, y aporta un ritmo visual que me hizo disfrutar cada escena en la que aparece.
Pero lo que más me sorprendió es que, entre tantas explosiones, sangre y chistes que rompen la cuarta pared, Deadpool 2 tiene un mensaje poderoso sobre el dolor, la familia y la redención. Wade, por más inmortal y extravagante que parezca, está enfrentando un vacío enorme y un proceso de duelo que lo quiebra más de lo que él mismo quiere admitir. Su relación con Russell un adolescente con un poder incontrolable y una rabia acumulada se convierte en la columna vertebral de la historia. A través de esa relación, Deadpool se humaniza aún más, encontrando un propósito que va más allá de la venganza o el caos.
La película también juega con la idea de formar un equipo, algo ridículo para Wade, pero que termina generando algunos de los momentos más memorables. La X-Force es probablemente uno de los mejores chistes de la cinta: inesperado, audaz, absurdo y perfectamente ejecutado. A mí me hizo reír a carcajadas, sobre todo porque rompe completamente las expectativas del género y demuestra que Deadpool 2 se siente cómoda burlándose de absolutamente todo.
Y, por supuesto, no puedo dejar de mencionar las escenas de acción: están coreografiadas con una creatividad impresionante. Son más grandes, más explosivas y mucho más descontroladas que en la primera película, pero jamás pierden el estilo característico de Deadpool: ese caos elegante que mezcla violencia extrema con humor irreverente y comentarios completamente fuera de lugar en los momentos más inapropiados.
La banda sonora también merece aplausos. Esa combinación entre temas épicos, canciones pop y coros que cantan groserías en latín es simplemente brillante. Cada pieza está puesta en el lugar exacto para reforzar el tono satírico de la película.
Al terminarla, me di cuenta de que Deadpool 2 no es solo una secuela más grande y alocada. Es una película que se atreve a ir más allá, que explora aspectos emocionales del personaje sin perder su esencia. Wade sigue siendo un desastre encantador, pero ahora lo conocemos más, entendemos su dolor, su miedo a estar solo, y ese deseo de hacer algo “bien” aunque esté condenado a hacerlo de la forma más desastrosa posible.
La mezcla entre humor irreverente, acción frenética y un mensaje emocional genuino hace que esta película destaque incluso entre otras secuelas de superhéroes. Yo terminé con una sonrisa enorme, el corazón un poco apretado y la sensación de que Deadpool, detrás de toda su locura, todavía tiene muchas historias por contar… historias que quizá no deberías perderte.
Por eso te recomiendo muchísimo ver esta película… pero cuidado, puede que esconda más de lo que parece.
véala aquí: prime video