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Deadpool (2016)

Desde la primera vez que vi Deadpool (2016), sentí que estaba frente a algo completamente distinto a lo que el género de superhéroes nos tenía acostumbrados. Y no lo digo solo por la violencia descarada, el humor negro o los diálogos que rompen la cuarta pared desde los primeros minutos, sino porque la película logra mezclar de manera sorprendentemente efectiva todo ese caos con un corazón sincero que, aunque no lo esperaría, termina conectando contigo de una forma inesperada.

La historia sigue a Wade Wilson, interpretado magistralmente por Ryan Reynolds, quien prácticamente nació para este papel. Cada gesto, cada broma, cada comentario sarcástico… todo sale con una naturalidad que hace imposible imaginar a otro actor en el traje rojo. Desde el momento en que Wade descubre su cáncer terminal y se somete al experimento que le promete una cura, la cinta se transforma en una montaña rusa emocional envuelta en un humor ácido que, al menos para mí, funciona a la perfección.

La forma en la que la película equilibra su comedia obscena con un trasfondo trágico es uno de los motivos por los que me atrapó tanto. A pesar de su estilo irreverente, siempre sientes que Wade es un personaje profundamente humano, alguien que sufre, que ama, y que aunque lo oculte detrás de mil bromas tiene miedos tan reales como cualquiera. Su relación con Vanessa es uno de los puntos más emotivos de la historia; es ese tipo de vínculo que te hace entender por qué está dispuesto a llegar tan lejos, incluso a convertirse en algo que nunca imaginó.

La narrativa está construida de forma no lineal, alternando entre el presente violento y lleno de caos, y el pasado íntimo y doloroso que le dio origen al antihéroe. Este estilo le da a la película un ritmo fresco y dinámico, manteniéndote enganchado todo el tiempo. En mi caso, me hizo sentir como si estuviera escuchando la historia directamente del propio Deadpool, con todas sus interrupciones, chistes fuera de lugar y momentos en los que parece que se está burlando tanto de la audiencia como del género entero.

Y hablando del género… Deadpool lo desarma sin piedad. Las bromas sobre los clichés de los superhéroes, sobre el propio estudio, sobre otros personajes de Marvel y hasta sobre la vida real de Reynolds son constantes y deliciosamente incisivas. Es como si la película supiera exactamente lo que el público piensa y se lo devolviera con una sonrisa descarada. Pero esto no se queda solo en lo cómico: también logra revitalizar la fórmula, demostrando que hay espacio para propuestas más arriesgadas, más adultas y menos “correctas”.

En cuanto a la acción, cada secuencia está coreografiada con una brutalidad elegante. Deadpool lucha como si estuviera bailando, solo que en su coreografía incluye decapitaciones, disparos, acrobacias y comentarios que te hacen reír incluso en los momentos más sangrientos. Y aunque la violencia es exagerada, nunca se siente gratuita; forma parte de la personalidad del personaje y del tono anárquico de la película.

No puedo dejar de mencionar a los personajes secundarios, como Colossus y Negasonic Teenage Warhead, quienes aportan un contraste genial al estilo caótico de Deadpool. Ellos representan el típico ideal heroico, serio, disciplinado, mientras que Wade es… bueno, Wade. Esa diferencia crea momentos realmente divertidos que elevan aún más el tono satírico de la cinta.

Al finalizar la película, me quedé pensando en lo arriesgado que fue lanzar un proyecto así en una industria que acostumbra a jugar seguro. Pero el riesgo valió la pena: Deadpool (2016) es irreverente, emocional, exagerada, absurda, violenta y sorprendentemente honesta. Tiene una identidad propia que no intenta imitar nada ni a nadie, y eso la convierte en una experiencia que realmente destaca.

Si eres fan del humor adulto, de las historias de antihéroes o simplemente quieres pasar un buen rato con una película que no tiene miedo de reírse de sí misma y de todo lo demás, Deadpool es una opción perfecta. Yo terminé con una sonrisa enorme, varias carcajadas y la sensación de que, detrás de toda su locura, hay un personaje con el que cualquiera puede conectar.

Y lo mejor es que, aunque parece que lo sabes todo sobre él… Deadpool siempre tiene algo más bajo la manga.
Algo que quizá deberías descubrir por ti mismo.

Te recomiendo mucho que veas esta película.

véala aquí: prime video