Evil Dead: El Despertar
Cuando me senté a ver Evil Dead: El Despertar, pensé que ya sabía a lo que iba. Después de todo, la saga es conocida por su mezcla brutal de gore, terror visceral y esa energía caótica que te mantiene al borde del asiento. Pero la verdad es que esta entrega logró sorprenderme de una forma que no esperaba: es más oscura, más intensa y emocionalmente más pesada que otras películas de la franquicia, y eso la hace destacar por encima de muchos estrenos recientes de terror.
La película se aleja del clásico escenario de cabaña en el bosque y nos mete en un deteriorado edificio de apartamentos donde una familia vive prácticamente aislada del resto del mundo. Desde el inicio, esta propuesta ya me generaba curiosidad… y también una sensación de incomodidad que solo fue creciendo a medida que avanzaba la historia.
Lo que más me atrapó, incluso antes del horror, fue la dinámica de los personajes. La madre, Ellie, es una mujer que intenta sacar adelante a sus hijos en un ambiente complicado, mientras su hermana Beth llega en el momento menos esperado con problemas propios que arrastra desde hace tiempo. Esta tensión familiar, tan humana y real, prepara el terreno para que el golpe emocional posterior sea aún más devastador. Y vaya que lo es.
Cuando aparece el Necronomicón, ese maldito libro que ya sabemos de sobra que nunca trae nada bueno, sentí una mezcla de anticipación y ansiedad. Sabía lo que venía… pero aun así no estaba preparado. El momento en el que Ellie empieza a cambiar, cuando sus ojos pierden ese brillo humano, cuando su voz se quiebra en sonidos que claramente no deberían salir de un cuerpo humano, fue uno de los más perturbadores que he visto últimamente en el cine comercial.
Evil Dead: El Despertar no se guarda nada: es cruda, sangrienta, extrema y, al mismo tiempo, sorprendentemente íntima. No se trata solo de muertes o posesiones; se trata del dolor de una familia que se rompe ante algo imposible de enfrentar. Y sentir eso hace que el terror duela más, porque no estás viendo simples víctimas… estás viendo a personas que podrían ser reales.
Hay escenas que todavía me erizan la piel solo con recordarlas. Una de ellas es, sin duda, la del pasillo, donde la cámara muestra todo a través del ojo de la mirilla de la puerta. Es un momento brillante y espantoso: escuchas los gritos, ves cuerpos moverse de formas imposibles, todo desde una distancia que te obliga a ser testigo sin poder hacer nada. Fue ahí donde me di cuenta de que estaba apretando los puños sin darme cuenta.
Otra escena que me dejó casi sin respirar es la del ascensor. Los cables, los movimientos bruscos, esa sensación de que algo invisible pero absolutamente maligno manipula el espacio… fue una mezcla perfecta de horror físico y sobrenatural. Sentí el corazón acelerarse como si estuviera dentro del elevador con ellos.
Lo interesante es que la película no solo busca aterrorizarte con sangre y violencia que sí, de eso hay bastante sino con la idea de que el mal es inevitable, imparable y, en cierta forma, inteligente. A veces parece que el ente disfruta manipulando, torturando emocionalmente antes que físicamente. Y eso, por alguna razón, me inquietó más.
El acto final es tan caótico como brutal. El edificio entero se convierte en una especie de infierno cerrado, como si cada pared respirara odio. Y cuando lo que queda de la familia intenta escapar, la película demuestra que no hay lugar seguro, que cuando el Necronomicón despierta, la esperanza es un lujo al que muy pocos sobreviven.
Al llegar a la escena final, me quedé en silencio. No solo por el desenlace, sino por lo que implica para el futuro de la franquicia. La película deja una sensación de continuidad, de que lo ocurrido no es un final, sino apenas una chispa más del incendio que ese libro maléfico sigue encendiendo en diferentes rincones del mundo.
Si te gustan las películas de terror intensas, sin filtros, con un ritmo rápido y momentos que realmente te dejan inquieto, Evil Dead: El Despertar es una opción que no deberías dejar pasar. Es frenética, sorprendente y, sobre todo, entretenida en ese sentido oscuro que caracteriza a la saga.
Y te lo digo sin exagerar: te recomiendo esta película, vale totalmente la pena que la veas. Pero eso sí… cuando escuches ruidos en el pasillo después de verla, no estoy seguro de que quieras mirar por la mirilla. Porque nunca sabes qué puede estar esperando del otro lado.
Véala aquí: prime video