Skip to content

¡Huye!

Lo que más me sorprendió de “Huye” es que no necesitas saber absolutamente nada antes de verla para que te atrape. De hecho, creo que mientras menos sepas, mejor funciona. Aun así, quiero contarte lo que sentí al verla sin arruinarte nada, porque esta película no se limita al terror; es una experiencia inquietante que te mantiene atento, incómodo y reflexivo desde el primer minuto.

La película empieza de manera tranquila, casi normal: Chris va a conocer a los padres de su novia. Una situación cotidiana, algo que cualquiera podría vivir. Y por eso mismo el impacto es tan fuerte. La sensación de incomodidad aparece sin que te des cuenta. No hay monstruos, no hay sustos fáciles, pero hay algo en el ambiente… algo que no encaja, algo que te hace fruncir el ceño aunque la escena siga siendo aparentemente amable.

Lo que más me atrapó fue la actuación de Daniel Kaluuya. Hay momentos en los que solo con los ojos te transmite miedo, duda, incomodidad e incluso esa desesperación silenciosa que te deja pensando en cuántas veces uno ha sentido que algo está mal, pero decidió ignorarlo para no parecer exagerado. Su interpretación no solo te mete en la historia; te obliga a sentirla.

Otra cosa que destaca es el ritmo. Jordan Peele, el director, tiene un talento increíble para construir tensión en cosas tan simples como una conversación, un silencio incómodo o un gesto fuera de lugar. No depende del terror clásico; juega con la mente, con lo psicológico, con lo social. Y esa mezcla es lo que hace que “Huye” sea tan poderosa. No te asusta por lo que muestra, sino por lo que insinúa… y por lo que dejas que tu mente complete.

Algo que aprecié mucho es que la película nunca subestima al espectador. Cada detalle tiene un propósito. Cada mirada, cada decisión de cámara, cada frase extraña que los personajes sueltan como si nada… todo se va acumulando hasta que, sin darte cuenta, estás completamente atrapado y preguntas internas empiezan a correr por tu cabeza: ¿Por qué actúan así? ¿Qué están escondiendo? ¿Qué está pasando realmente? Y esa incertidumbre es deliciosa si te gusta el suspenso bien construido.

A pesar de la tensión constante, la película tiene momentos de humor muy bien puestos, especialmente gracias a uno de los amigos de Chris, que sirve como cable a tierra y recordatorio de que, incluso en lo más absurdo y aterrador, siempre hay lugar para la risa nerviosa. Eso hace que la experiencia sea más completa, más humana.

A nivel visual, la película utiliza colores, encuadres y silencios de forma inteligente. No necesitas efectos exagerados para sentir que hay algo profundamente incorrecto en ese lugar al que Chris ha llegado. Peele construye un terror elegante, sutil, que se te mete bajo la piel y se queda ahí.

Y cuando todo estalla… no quiero decir más. Pero te aseguro que la resolución es tan intensa como satisfactoria. Es uno de esos cierres que te hacen sentarte un momento en silencio cuando terminan los créditos, repitiendo escenas en tu mente, comprendiendo detalles que parecían pequeños y ahora tienen otro significado.

Lo mejor es que “Huye” no solo entretiene; también te deja reflexionando sobre temas sociales, sobre percepciones, sobre cosas incómodas que existen en la vida real. Y aun así, nunca se siente pesada. Es ágil, directa y muy efectiva.

Si quieres ver una película que combine suspenso psicológico, crítica inteligente, actuaciones increíbles y una atmósfera que te pone los nervios de punta sin necesidad de trucos baratos, esta es una elección perfecta.

Yo te recomiendo ver “Huye (2017)”; es de esas experiencias que te marcan y te dejan pensando mucho después de que termina.

véala aquí: Netflix